Hace unos días, un un precioso post de Moli me ensanchó el corazón, porque por fin alguien tenía el acierto de opinar sobre un tema en el mismo sentido en el que yo pienso y lo expuso valientemente, sabiendo que recibiría muchos comentarios contrarios. Desde ese momento, es tema me salta a la cara por todas partes, hasta el punto de que ya no resisto más y voy a escribir mi propia versión.
Me siento menospreciada cada vez que oigo o leo cómo se usa, para referirse a la enfermedad ese lenguaje pseudomilitar o bélico ( se entenderá mejor si leéis el post de Moli), porque yo no soy menos luchadora o más cobarde que aquel que está sano, simplemente, he tenido menos suerte y no soy en modo alguno responsable de mi estado. Hay cosas que se pueden superar y otras que no. Y no se le puede ni insinuar a quien ha dedicado enormes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero, a quien ha derramado muchas lágrimas por el dolor físico que no tiene derecho a rendirse o que no ha sido suficientemente valiente. ¡A la mierda!, como diría Fernando Fernán Gómez en su momento.
Estoy de acuerdo en que un tío con los dos pulmones trasplantados que corre carreras de un montón de kilómetros (según noticia del Telediario), tiene bastantes cualidades, pero yo también las tengo, aunque no haya sido capaz de recuperar el montón de capacidades que perdí hace 5 años. Y si me quedan muchas cosas por recuperar no es porque sea blandita, sino precisamente porque quizás tenía muchas capacidades, tantas que la lista de cosas a recobrar es muy larga. De hecho, he alcanzado mucho más de lo que se esperaba de mí. La neuróloga que me atendió se quedó boquibierta cuando me vio caminando con un bastón y comprobó que recordaba su nombre de pila y también el de su marido.
A mí también me gustaría tener un estómago completamente plano, pero estoy confinada en una butaca, así que me conformo con estar sana (tendríais que ver mis análisis, más de uno me los envidiaría). Tengo motivos para estar triste y no me apetece participar en esos happenings dedicados al Día de Tal o Cual cosa, a soltar globitos de colores, porque soy una persona madura y las fiestecillas infantiloides dejaron de divertirme hace décadas,
Este fin de semana el suplemento dminical XLS saca en portada a Pau Donés. Chico, siento que estés enfermo, pero esa actitud chulesca no aporta nada y soluciona menos aún. Así que te respondo de la misma forma: ¿Que pasa? Y te digo más. Creo que tú no tienes la culpa, sino los medios de comunicación que se empeñan en hablar de vosotros como si poseyérais una superioridad moral que no veo por ninguna parte. No les hagas el juego, por favor.


Suscribo lo que dices, auque yo no tengo enfermedad alguna (creo). Pero me parece una forma fantástica de empezar un blog: demostrando que tienes cerebro y una opinión.
ResponderEliminarAdemás... bueno, tienes muchas cosas buenas que ni siquiera sospechas.
Gracias, George. Me encanta verte por aquí y te agradezco infinito que te molestes en dejar un comentario. No dejes de venir, por favor,
EliminarEn cuanto a la última frase, creo que por el cariño que nos tenemos, no eres muy imparcial conmigo. Pero estoy dispuesta a tomar en serio tu respuesta como si fuera del juez más exigente
He estado aquí y te he leído.
ResponderEliminarUn beso
Gracias por tu visita, Moli. Estoy en deuda contigo
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