Magnífica Jane Goodall:
"El ser humano, como especie, va hacia atrás".
En esta España mía, está España nuestra lo que se da mejor no son las naranjas, ni los plátanos de Canarias, sino los capullos. Tenemos muchísimas variedades: los hay con resultado de muerte, y sin muerte, como la pesca en algunos ríos. A La primera variedad pertenecen los que corren un encierro en San Fermín con un resacón del calibre 45 mientras se graban con el móvil. Entre los de la segunda variedad podemos citar los que van a ver una película de Isabel Coixet protagonizada por Dani Rovira, los que compran un cd del hijo de la Pantoja, etc.... Esta segunda variedad tiene la ventaja de que como el capullo no muere, sólo queda un poco dañado. Así puede reincidir llegando a la excelencia por medio de la constancia.
Para que veáis que Koti se preocupa por vuestro bienestar vengo a informaros de la última variedad, esta vez aparecida fuera de nuestras fronteras.
Consiste en tumbarse boca arriba flexionar las rodillas hasta casi llevarlas a la cara, en posición fetal y envolverse completamente en una tela fina. Una vez envueltos hay que permanecer inmóviles y en silencio durante 20 minutos. Cuando sales del capullo estás. literalmente, en paz con el universo, ,incluso en paz con Hacienda.
La eficacia de esta técnica está completamente demostrada y como prueba tenemos lo ocurrido hace sólo unos días en Barcelona.
Una horda de japoneses, de los que invaden periódicamente la ciudad, llegó al Ayuntamiento cuando estaban haciendo un tour por la ciudad.
Quedar un poco desconcertados al ver unos carteles y pidieron una explicación a su guía. Ella les aclaró que como la población de la ciudad está formada mayoritariamente por pakistaníes y filipinos los carteles estaban redactados en urdú y tagalo.
Sin que se registraran desmayos, infartos ni ataques de ningún tipo, los japoneses hicieron sus fotos y la horda volvió al autobús ordenadamente (como corresponde). Eso demuestra que los nipones habían pasado previamente por el capullo. Por eso no había nada que pudiera alterarlos.
Es el negocio del futuro:un terrenito y a cultivar capullos
De homo sapiens a gusanos en capullo Jane Goodall tiene razón: un gran salto atrás.



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