viernes, 18 de agosto de 2017

La verídica historia de "Sindy" y su madre

El miércoles por la noche estuve cenando en El Puerto de Santa María, y como hice el mismo trayecto que hacía todas las mañanas en coche para ir al instituto, el paso por sitios tan conocidos me trajo a la menoria una divertida historia que  escribí en el blog que tenía en 20008. He pensado en reciclarla, rescatarla, y aquí la tenéis.  Al fin y al cabo, el verano es época de reposiciones, por lo menos en televisión

Esrto contaba yo un 26 de junio de 2008:
         Ya han pasado los días más duros de esta locura que ha sido el fin de curso. A la carga de trabajo habitual en esta época se ha sumado el hecho de que, por circunstancias que no vienen al caso, mi instituto, que es pequeño y tiene sólo 22 profesores, se ha quedado de golpe y porrazo sin 13 de ellos, incluídos directora y jefe de estudios. Y además la administrativa de secretaría estaba de baja por un accidente de coche. La consecuencia es que los 9 desgraciados que quedábamos allí hemos tenido que hacer el trabajo de 23 personas. En estos días he atendido la ventanilla de las matriculaciones, he empaquetado libros en cajas, he estado haciendo el papel de tutor en seis evaluaciones en las que los tutores no estaban…, Además de secar las lágrimas de los alumnos que se olían el aluviòn de suspensos, o ayudar a organizar la despedida de los de  4º de ESO, Además de dar mis clases hasta el último momento, corregir exámenes, sacar medias (iba todo el día con una calculadora a cuestas y aprovechaba hasta el momento del desayuno, entre bocado y bocado) y poner notas. Algunos días pensaba que me iba a dar un inminente ataque de nervios. Porque las cosas tenían que estar hechas, aunque no hubiera nadie para hacerlas. Cosas de la Administración.

Al mismo tiempo he tenido exámenes en la Universidad, y aunque se han presentado menos alumnos que otras veces, se me han ido muchas horas por la noche corrigiendo exámenes.

Me quedan tres días de trabajo en el instituto, pero lo peor ha pasado y estoy más tranquila. A partir de ahora recupero otra vez el uso de casi todas mis tardes y mis noches, y podré de nuevo contestar a vuestros comentarios. Por eso hoy os voy a contar una historia divertida, acorde con mi actual estado de ánimo. Es algo rigurosamente verídico; ya sabéis que no tengo talento creativo, y menos para inventarme unos personajes como estos.


Al mismo tiempo he tenido exámenes en la Universidad, y aunque se han presentado menos alumnos que otras veces, se me han ido muchas horas por la noche corrigiendo exámenes.

Me quedan tres días de trabajo en el instituto, pero lo peor ha pasado y estoy más tranquila. A partir de ahora recupero otra vez el uso de casi todas mis tardes y mis noches, y podré de nuevo contestar a vuestros comentarios. Por eso hoy os voy a contar una historia divertida, acorde con mi actual estado de ánimo. Es algo rigurosamente verídico; ya sabéis que no tengo talento creativo, y menos para inventarme unos personajes como estos.

Para celebrar el final de ests locurs invité a almorzar a mis compañeros de coche de todas las mañanas (Paco, Nieves y Darío, el novio de Nieves ) a almorzar en mi restaurante favorito de Sanlúcar de Barrameda.  Darío, nos contó durante el almuerzo esta bonita historia:


Darío es veterinario y trabaja en una clínica que está situada absolutamente pegada al peor barrio de El Puerto. Cuando se instalaron allí la zona no estaba tan deteriorada, pero en unos pocos años aquello ha experimentado un cambio tremendo, porque aprovecharon esa zona para realojar a los habitantes de una zona chabolista de Jerez. Y como tienen un local muy grande, no les viene bien, de momento, cambiarse a otra zona (la otra noche comprobé que ya se han trasladado a otro sitio). Son varias callejuelas con varias manzanas de casas que forman el mercado de droga más surtido de toda la Bahía de Cádiz. Ya os podéis imaginar los personajes que pululan por esas calles. Constantemente hay ajustes de cuentas, navajazos y hasta tiroteos. Más de una vez les han traído a un herido a la clínica veterinaria para que lo atiendan. Ellos procuran llevarse bien con el vecindario y hasta ahora no han sufrido ninguna agresión ni problema grave, aunque sí momentos de bastante tensión.


El barrio está lleno de camellos de distinta categoría, pero sobre todos ellos reina una “capo” (no sé cómo decirlo en femenino, que me perdone la ministra Bibiana), que es una gitana cincuentona que es como un armario de cuatro puertas y con una delantera que parece el mostrador de un bar. En el barrio la llaman todos "Rodríguez", así, sin nombre de pila. Esa señora, que es capaz de ordenar sin pestañear que le peguen una paliza a alguno (e incluso de pegársela ella misma), tiene una debilidad, y es una diminuta chiuaua llamada Cindy (pronúnciese “Sindy”), a la que lleva siempre encima y dice que es “su hija” (no “como su hija”, sino “su hija”).

Sindy tiene todo lo que una persona puede desear, y hasta lo que nadie desearía. Lo último que se le ocurrió a la dueña fue colocarle un pendiente. Los veterinarios no querían, pero al final cedieron porque temen enemistarse con ella y encontrarse al día siguiente el local destrozado. Pidieron a la farmacia un aparatito para hacer el agujerito del pendiente, anestesiaron a la perrita y le hicieron la perforación. A la dueña no se le ocurrió otra cosa que colocarle un pendiente de esos que parecen el colgante de una lámpara veneciana, pero de oro muy amarillo y con muchos corales. El pendiente pesaba más que la propia Sindy. Cuando le pusieron el pendiente, la oreja le quedaba doblada hacia abajo del peso, pero su dueña la veía monísima. Al cabo del tiempo, Cindy perdió el pendiente, y su dueña le compró un brillante, del estilo de los que lleva Beckham, y se lo volvieron a poner. Por lo menos la oreja no la llevaba plegada del peso.

Cuando conduce, la señora se mete a Sindy en el canalillo, y hace unos meses tuvieron un accidente. Cindy, que no pesa nada, salió disparada contra el parabrisas, rebotó y, después de chocar contra todos rincones posibles del coche, no se mató de puro milagro.


A la clínica llegó Sindy con su dueña, acompañados de más de una docena de gitanos y todos gritando como si se les hubiera muerto media parentela. Cindy tenía conmoción cerebral y una fractura craneana (cerrada, afortunadamente). Con aquel jaleo, al veterinario que estaba de guardia casi le da un patatús y en medio de la barahúnda gritaba: “¡Que entre sólo una persona! ¡Los demás que se queden fuera, por favor!” Por supuesto, Rodríguez gritó por encima de todo el mundo: “¡Yo, que soy la madre!”

Le advirtieron que Sindy lo tenía muy difícil, pero ella dijo que no se reparara en gastos, y que si Cindy se moría era capaz de matar a alguien (y eso no era una manera de hablar). Imagináos cómo cuidaron a Sindy los cuatro veterinarios de la clínica. Al final, Sindy sobrevivió, pero se quedó como tontita. Cuando andaba se tambaleaba y se caía para los lados y no veía bien. Pero su dueña, aunque estaba un poco triste, se daba por satisfecha con que se hubiera salvado y estaba muy agradecida a todo el personal de la clínica veterinaria. De todas formas, ellos temían que Sindy muriera en cualquier momento, y los cuatro rezaban para que a ninguno de ellos le tocara durante su guardia del fin de semana, porque se podía montar un número de tener que intervenir la policía y todo.


Mientras tanto, a la dueña le regalaron una perrita Yorkshire, para animarla. Pero ella decía que la Yorkshire era sólo una mascota, mientras que Cindy era “su hija”. La perrita nueva no comprendía por qué a ella nunca la cogían en brazos, mientras que Sindy era como un colgante de su madre.


Finalmente Sindy murió unos meses más tarde, de una complicación renal, afortunadamente en un momento en que mi amigo no estaba de guardia. Hubo unas escenas de duelo que ni que se hubieran muerto Lola Flores y Rocío Jurado al mismo tiempo.

Ahora nos hemos enterado de que la Yorkshire está preñada y la dueña, aunque sigue recordando a su Cindy y lleva su retrato en un medallón de oro colgando del cuello, parece que está ilusionada con el nuevo cachorrillo. Da la impresión de que como este va a nacer “en su casa”, está más dispuesta a considerarla como “hija”, aunque no tanto como a la difunta Cindy.

Pero lo último ha sido que el otro día en Jerez se encontró con un señor que llevaba una chiuaua como su Sindy y, según ella, se quedaron mirando la una a la otra “y se reconocieron”. Así que está convencida de que su Sindy se ha reencarnado. Menos mal que no se empeñó en quedarse con el chiuaua del individuo.

Y así estamos, esperando el parto de la Yorkshire, esperando a ver qué nombre le pone al cachorro, y a ver si el nuevo miembro de la familia hereda las joyas de Cindy. Ya os tendré informados.


viernes, 2 de junio de 2017

Perlas cultivadas

Voy a añadir algo más a lo de ayer. Es cierto que siempre hubo y habrá malos estudiantes. Y eso no lo soluciona ningún plan educativo. Es más bien un problema causado por el comportamiento de la sociedad en general, por cómo lo imitan algunos, y por cómo tendemos al menor esfuerzo si no nos obligan, y finalmente, por la forma de ser de cada persona. Nosotros mismos. A ver quién es el guapo que alguna vez no se ha enrollado desesperadamente empujado por la vergüenza de dejar una pregunta en blanco sabiendo que podía meter la pata. También es cierto que para todo hay grados, y que el sentido común en esos casos nos empujaba a evitar terrenos peligrosos y nos limitábamos a escribir trivialidades conformándonos con rellenar algo de espacio. Lo malo es cuando no tienes freno y te lanzas a escribir tonterías cono si fueras un erudito presentando una teoría revolucionaria en vez de ir a lo seguro, aunque se nos quedara algo corto.


Toda esta parrafada es para presentar algunas perlas recolectadas en mis 21 años de profesión:

1, La caballería son los soldados que van montados en jinetes.

2, El trivium y el quadrivium son dos sectas de caballeros ingleses de la Edad Media.

3. Bach era un hombre muy religioso, Su religión era la profana.

4. Los cuatro evangelistas eran tres: San Pedro y San Pablo.

Ahora que veo la lista creo que no son muchas, supongo que he olvidado algunas con los años.

Rosa e Irene, si leéis esto, seguro que podéis añadir algunas para nuestro deleite.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Verdadera o falsa, me da igual, yo también quiero decir algo






Seguramente ya sabéis de que hablo, porque en pocos días se ha convertido en popular. Se presenta como la carta de una profesora que critica al sistema educativo y da unas explicaciones apoyándose en la gramática. Inmediatamente ha salido la ´réplicahttp://verne.elpais.com/verne/2015/06/23/articulo/1435057920_522584.html: aduciendo que es falsa, que salió por primera vez en 2009, que la persona que dice ser la autora no existe y que lo que dice de gramática es erróneo.


Como hace tiempo que quería hablar de esto, aprovecho la polémica y digo lo que algunos famosos en las entrevistas: Me alegro de que me hagas me hagas esta pregunta. La gramática no es mi especialidad, así que ahí no me meteré, pero estoy perfectamente capacitada para hablar de MI experiencia. Es curioso como el momento en que naces te condiciona muchas cosas en la vida, y no me refiero a cartas astrales y otras pamemas anticientíficas. Nací en 1959, por lo que me tocó vivir bajo unos planes educativos determinados, que en mi caso me configuraron como la persona que soy. No fui a párvulos porque mis padres preferían tenerme en casa el mayor tiempo posible, pero no estaba dejada de la mano de Dios. Mi hermano y yo tuvimos unas profesoras en casa y cuando entré en Primaria no iba en desventaja: sabía leer, escribir, sumar y restar con toda corrección. A leer me enseñó mi abuela con 4 años, y desde ese momento leí todo cuanto cayó en mis manos, que fue mucho, pues mi casa estaba llena de libros. Cuando todavía no leía mi abuelo me leía los cuentos. El primero que tuve se llamaba Beee, el corderito. Era en verso y, tantas veces me lo leyeron que me lo aprendí de memoria perfectamente. También memoricé muchas fábulas y cosillas parecidas. Recuerdo perfectamente muchos de mis libros, como una adaptación infantil de La Iliada, con su tapa dura y unas ilustraciones preciosas. Leyendo, leyendo, aprendí a escribir sin faltas de ortografía, y si alguna se escapaba con contumacia, el copiar 25 veces la palabra correctamente escrita eliminaba el error, pues, aunque no teníamos Pretecnología o Conocimiento del Medio como asignaturas, sí teníamos tiempo para hacer un dictado TODOS LOS DÍAS. Con 12 y 13 años tuve la asignatura de Latín y fijáos, no sufrí ningún daño por ello. Al llegar a 5º de Bachillerato elegí Ciencias, pero mis asignaturas también incluían Historia del Arte, Historia Universal, Filosofía y Literatura, pues escoger una rama  no implicaba huir de la otra, Eso me convirtió en una persona con curiosidad por un gran abanico de temas, con base para disfrutar de la Ciencia y de la Poesía por igual. Dada la fecha en que nací la televisión que conocí incluía aquellos Estudio Uno, donde ví a los grandes actores del teatro español representando La vida es sueño, Fuenteovejuna, El caballero de Olmedo o El alcalde de Zalamea, y también a Ibsen, Moliere, Chejov o Balzac. Me enamoré del teatro en verso, de Shakespeare, del teatro  clásico griego, y todo ese repertorio me enseñó no sólo literatura, sino también ética y valores (una vez escribí, hace tiempo, que un estudio profundo de Antígona debería ser obligatorio para políticos). Voy terminando ya, No voy a insistir más, pero no me resisto a contar una conocida anécdota:

La de mimistro Solís, defendiendo en las cortes franquistas un proyecto de ley para aumentas las horas de deporte en detrimento de asignaturas como el latín. Solís,  nacido en Cabra, provincia de Córdoba,  alardeaba de su cerrado acento andaluz y se vanagloriaba de ser lo que él entendía ser un hombre del pueblo, pero que no era más que ordinariez e ignorancia, terminó su discurso espetando con un volumen bastante fuerte :

"¿porque en definitiva para que sirve hoy el latín?"

Y Don Adolfo Muñoz Alonso, natural de Valladolid, profesor de la Universidad Complutense y amante de la cultura, no pudo contenerse y desde su escaño contestó al sr.Solís


"Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa." (entiéndase cabrón).

Podría decir muchas otras cosas, pero no quiero cansaros, así que si se plantea otra cosa seguimos en los comentarios, Prometo contestar  a todos y cada uno.





viernes, 14 de abril de 2017

La canción de este viernes

Muchas de mis canciones preferidas las conocí a través de mi hermano, que compraba discos y tenía amigos que también compraban y se los prestaban entre ellos, Yo lo que compraba y oía era básicamente música clásica. En realidad, tampoco compraba tanto, porque un tío mío, padrino de mi hermano, tenía una fantástica colección de música clásica y me regalaba mucho.

Hoy os traigo a la gran, gran María Creuza, musa de Vinicuis de Moraes, que cantaba y se acompañaba con lo mejor de Brasil: Toquinho, Jobim, Caetano Veloso, Jocafi, la reina de la bossa nova, la auténtica Garota de Ipanema.

Tiene muchísimas canciones preciosas. En estas entradas sobre canciones tengo la limitación de que os quiero poner letra y vídeo. De alguna no encuentro letra y con otras me falta el vídeo, así que a veces elijo una diferente de la que había pensado en primer lugar. En este caso he tenido suerte.

LETRA:

Hoje que a noite está calma
E que minh'alma esperava por ti
Apareceste afinal
Torturando este ser que te adora
Volta fica comigo
Só mais uma noite
Quero viver junto a ti
Volta meu amor
Fica comigo não me desprezes
A noite é nossa
E o meu amor pertence a ti

Hoje eu quero paz
Quero ternura em nossas vidas
Quero viver por toda vida
Pensando em ti.

VÍDEO

https://www.youtube.com/watch?v=PlkoRZ9Hw48

Escuchad, cantad, y si los pies os lo piden, marcáos unos pasos, aunque estéis solos.


viernes, 7 de abril de 2017

Hoy. una canción

En el primer blog que tuve, publiqué un post con esta canción, que conocí por casualidad.

Hoy. muchos años después. me sigue gustando lo mismo. así que vuelvo a hacerlo.

LA LETRA:

El milagro de existir...
El instinto de buscar...
La fortuna de encontrar...
El gusto de conocer...

La ilusión de vislumbrar...
El placer de coincidir...
El temor a reincidir...
El orgullo de gustar...

La emoción de desnudar...
y descubrir, despacio, el juego.
El rito de acariciar
prendiendo fuego.

La delicia de encajar
y abandonarse.
El alivio de estallar
y derramarse.

Y el amor,
el amor,
el amor,
el amor,
el amor,
el amor.

Y EL VÍDEO. PARA OÍR CÓMO LA CANTA SERRAT:

https://www.youtube.com/watch?v=FROrW7QVB0A

jueves, 23 de marzo de 2017

Otra vez los bufones

Hace pocos días leí un artículo con consejos para blogs y uno de ellos decía que se puede, de vez en cuando, reciclar entradas antiguas, pues hay temas que no dejan de estar de actualidad. El recuerdo de esas palabras me vino a la cabeza anoche, viendo la televisión. Busqué algo que había escrito en febrero de 2006 y la verdad es que parecía escrito para ayer por la tarde. Con vuestro permiso, saco a mis antiguas palabras a tomar el sol de la primavera recién estrenada. Como en las restauraciones arquitectónicas correctamente planteadas, intentaré que se diferencie contundentemente lo antiguo  de lo nuevo, usando letra cursiva para lo antiguo y normal para lo nuevo.

Los bufones de Felipe IV

A todos, en algún momento mientras contemplábamos los cuadros de Velázquez, se nos ha venido a la cabeza un sentimiento de indignación contra esas personas que tenían a enanos, deformes y retrasados mentales para que les divirtieran. Todos hemos considerado la gran suerte que hemos tenido al nacer en esta época, después de unas revoluciones que han debilitado a esas clases sociales hasta el punto de imposibilitarles ejercer su genética maldad.





Apartemos los ojos de esas inimitables pinturas y volvamos a mirar a nuestro alrededor, y veremos cuan equivocados estamos. La crueldad que supone la utilización de los defectos o las particularidades físicas para divertirse no ha desaparecido nunca y ha propiciado durante muchas década espectáculos tan deplorables como el de “El bombero torero”, disfrutados especialmente por el pueblo llano. Vamos, que en cuanto han tenido a mano un enano del que reírse, han aprovechado la ocasión. Hasta el tonto del pueblo. Así, vemos que la crueldad y la insensibilidad ante la desgracia ajena no es patrimonio de una clase social o de un nivel económico determinado.

Ahora volvemos a tener para nuestra distracción todo un repertorio de pobres desgraciados cuyas miserias mostramos, con las posibilidades de los actuales medios de comunicación. Los fotógrafos intentan con empeño (y frecuentemente violando las leyes) obtener fotos de Fulanita mientras está en sus horas más bajas, ingresada en una clínica de desintoxicación o psiquiátrica. La masa que las contempla se consuela por este medio de su triste vida pensando, con cierta satisfacción, que “los ricos también lloran” (título de una telenovela de hace un montón de años). Los periodistas, en previsión de que el chollo se acabe demasiado pronto, buscan otros personajes tangenciales a esa historia para prolongarla todo el tiempo que sea rentable. Si hay que enviar a un periodista a Houston para que nos retransmita la supuesta agonía de Rocío Jurado, aunque la familia desmienta que se esté muriendo, se envía. ¡Faltaría más! ¡Será por dinero…! Convendrán ustedes conmigo en que el asunto lo merece. Y además el tío, micrófono en mano, se muestra tan orondo y satisfecho que da la impresión de que está dando la exclusiva de la noticia más trascendente de este siglo.

Vuelta al plató de televisión, cambiamos de tema. Una batería de “periodistas” se enfrenta a una chica que tiene el increíble curriculum de haber intervenido con tres frases en un episodio de una serie española, haber cenado “a escondidas” con un futbolista conocido, y poco más. Y el diálogo que se produce podría ser de la siguiente manera:

– Periodista (con cara inocente): Y ¿por qué no te has hecho un reportaje de fotos en la playa, como Ana Obregón o Norma Duval?

– Famosilla: Es que… a mí no me gusta la playa porque el sol me sienta mal. En las vacaciones prefiero hacer montañismo.

– P: ¡Mentira! ¡Lo que pasa es que en el año 2000 te hiciste una operación de estética que salió mal y desde entonces tienes una tercera teta encima del ombligo!

A la famosilla empieza a temblarle la barbilla, a punto de llorar, y protesta debilmente.

– P (lanzándose hacia delante, a punto de comerse a la famosilla): ¡Y la operación salió mal porque el doctor Perengano estaba con una borrachera tremenda cuando te operó! ¡Aquí están las pruebas! (y enarbola una foto de la tercera teta, que 

muestra a las cámaras).

La famosilla ya llora abiertamente, el público del estudio aúlla como la multitud en el circo romano. Si se puede, se enfoca al rostro de la madre de la famosilla, que está entre el público, para que se vea cómo le afecta la cosa.

– F (intentando defenderse): ¡Esa foto no es mía!

– P: ¡Sí que es tuya! ¡Nos la ha dado una enfermera que estuvo en esa operación!

La multitud aplaude, abuchea, ruge…, lo que le pide el cuerpo.

Entonces se ve una figura en contraluz que, con la voz deformada electrónicamente, asegura ser la susodicha enfermera, y certifica que ella lo vio todo. Para justificarse, dice que por qué va a mentir, que qué gana ella con esto (exactamente 5.000 euros; si hubiera hablado con la cara descubierta, 7.000 euros, pero esto no lo dice nadie). A la pregunta de por qué ha callado durante seis años, la enfermera comenta que ha sido por miedo. Al fin y al cabo, el doctor Perengano es el cuñado del torero Menganito de Segovia, y ya se sabe que esta gente tiene mucho poder. Ella ha temido por su vida y ha llevado una tremenda lucha interior, hasta que su sentido de la responsabilidad y su ética la han impulsado a dejar todo al descubierto. El periodista casi llega a proponer a la enfermera para el Nobel de la Paz, para agradecer su inestimable aportación a la sociedad, y remata con la consabida frase de que todos tenemos derecho a saber.

Ya tienen dos programas más asegurados, uno con el médico y otro con el cuñado torero. Y luego ya se verá. Puede que mientras tanto surja algún antiguo novio de la chica.

Ustedes aducirán que no les da tanta pena de estos personajes, desde el punto y hora que ellos van encantados a estos programas, y además cobran un dinero. Es verdad, pero esa no es la cuestión que yo planteo, sino cómo disfruta el público viendo como un cantante reconoce entre sollozos que de pequeño maltrataba a su madre, oyendo a una presentadora de televisión relatar los morbosos detalles de la gravísima enfermedad que padece, o comparando con fotos quién está más deteriorada, la actriz Sutana cuando le dio el coma etílico, o la marquesa Fulana, cuando la atropelló sin querer su hija 
con el todoterreno (aunque en realidad no fue sin querer, se sugiere sibilinamente; ya se sabe que la hija estaba resentida con la madre porque le había birlado un novio).

Si esa maruja de aspecto inofensivo y ese viejecito de la residencia de ancianos que asisten a la grabación del programa hubieran sido en la corte de Felipe IV los duques de Tal, ¿de qué hubieran sido capaces por distraerse de su aburrida vida?

Volvamos a la actualidad.  Si hay un programa acostumbrado a nutrirse de miserias es Sálvame, aunque su engreído presentador lo llama telerrealidad. En pocos días este programa ha acumulado: una entrevista a Andrés Caparrós para que contara cómo fue adicto a las drogas, una broma a una colaboradora diciéndole ante las cámaras que tenía piojos en la cabeza. Y cuando a los abyectos guionistas no se les ocurre nada, echan a pelear a uno colaboradores con otros, como si fuera una pelea de perros, sin parar hasta que se pueda mostrar a las cámaras, caras descompuestas y abundante llanto en primer plano. Voy a ayudarlos con unas sugerencias ¿qué tal rescatar torturas medievales, ordalías por fuego, ajusticiamientos públicos? La próxima edición de Gran Hermano la pueden ambientar en una leprosería..... Que envíen un corresponsal a Irán o a China y tendrán abundante material  en vídeo de bonitas lapidaciones y ejecuciones. De nada.

Por eso, cuando el otro día vi en una promo de Got Talent a un esperpéntico personaje, supe con toda seguridad que ese pobre desgraciado ganaría la final, aunque hoy se sabe que fueron los  miembros de Forocoches los que hicieron trampas a lo bestia para votar masiva e ilegalmente al último en incorporarse a la nómina de bufones. Como ya no tenemos a un Velazquez que lo retrate os dejo una foto del desgraciado. Por cierto esos mismos individuos también trolearon la elección del representante en Eurovisión , aupando a un ser ¿humano? que responde por el nombre de Jhon Cobra.

En Google Imágenes podéis encontrar fotos  Raquel Mosquera internada en un psiquiátrico, Belén Ordoñez en silla de ruedas y ya muy grave y abundantes esperpentos  que una vez sirvieron como motivo de risa como Conchita Wurst, Chikilicuatre, El Po zí........


































martes, 7 de marzo de 2017

Mi padre

Mi padre hubiera cumplido el domingo 85 años.

Los que me conocéis personalmente podéis estar seguros de que cualquier cualidad que creáis ver en mi, la he heredado de él. Era trabajador, responsable, prudente, considerado, responsable, austero. Creo que nunca hizo nada que alguna vez pudiera quitarle el sueño.

En muchas cosas, parecía de otra época. Escribía siempre con estilográfica, con una letra muy pequeña y pulcra. Para quien no estuviera habituado, su escritura recordaba a los caracteres chinos. Aunque fuera una nota sin importancia lo hacía siempre en líneas rigurosamente rectas y subrayaba con rotulador rojo ¡y una regla! las los puntos importantes. Anotaba todo cuanto gastaba, hasta las pequeñas cantidades. Después sumaba los gastos del mes y,finalmente, los del año. Jamás se salía de un presupuesto marcado, y no lo hacía por ser avaricioso, sino por vivir con orden, sin estirar nunca el brazo más allá de lo que daba la manga.

En el garaje donde guardaba el coche se asombraban por que la mañana del 1 de enero, cuando todo el mundo aún dormía, se presentaba para pagar el recibo del mes, Frecuentemente tenían que decirle que los recibos ni siquiera estaban hechos todavía. Jamás nadie tuvo que recordarle que pagara algo, se adelantaba él

Vestía siempre con corbata y chaqueta, y no por darse importancia o presumir, sino por genuino respeto a los demás Sólo en sus últimos años conseguimos que se relajara un poco en eso del vestir, y cuando iba a la sierra de excursión consentía en ponerse alguna prenda cómoda y abrigada para conducir, como un husky, que fue la única prenda algo sport que yo le he conocido. El otro día, viendo una película, pensé  que parecía un terrateniente inglés, con sus chalecos y corbatas de punto.  Hubiera encajado a las mil maravillas en un pueblecito como los que aparecen en las novelas de Agatha Christie. Por contra, tenía un nulo sentido para combinar colores, y frecuentemente aparecía  donde yo estuviera para preguntarme qué calcetines o qué corbata debía ponerse.

Jamás en su vida pisaba una tienda y había que traerle la ropa para que se la probara en casa.  En eso y algunas otras cosas era un poco comodón. Pero no era perezoso. Se levantaba muy temprano, aunque no fuera un día laborable. Y como lo que más le gustaba en el mundo era conducir, sólo había que insinuarle que necesitabas ir a alguna parte. Dejaba lo que estuviera haciendo, se levantaba  de la butaca con diligencia y a los pocos minutos tenías el coche en la puerta, con chofer incluído. Aunque era muy prudente, le gustaba correr con el coche. Pero jamás tuvo un incidente en la carretera o una multa de tráfico.

Para él un viaje no tenía sentido si no era para hacer kilómetros. Se recorrió hasta el último rincón de España, sabía de la existencia y el estado de todas las carreteras, hasta las menos importantes, y renovaba regularmente sus mapas de carreteras, para que estuvieran perfectamente actualizados.  Planeaba los viajes con una meticulosidad que rayaba en la obsesión. Sabía dónde iba a desayunar, almorzar y cenar cada día y a qué hora pasaría por cada pueblo. Antes de partir sabía perfectamente cuántos kilómetros iba a hacer cada día Y lo mismo que hacía para él, lo hacía para los demás. Si le pedías que te organizara un trayecto, podías seguir sus instrucciones con los ojos cerrados que era imposible que algo saliera mal.

Hace casi 10 años que murió pero aún está intacto su enorme buró, con los cajones llenos de mapas de carretera, folleto de hoteles, etc... No somos capaces de tirarlos o romperlos porque nos parece una especie de sacrilegio.

Le gustaban las rutinas, los crucigramas, los documentales de historia, el arte, los museos, leer biografías de personajes históricos. En los mismos cajones que los mapas de carretera se guarda algo que hizo por pura distracción: una colección de árboles genealógicos  de todas las monarquías que alguna vez han sido en el mundo, escritos, como dije antes, con pluma y esa letra suya tan rara pero que para mí es tan clara como el agua, en hojas de papel ya amarillento.


Hubiera disfrutado muchísimo con internet, visitando webs de museos, buscando información de los temas que le interesaban, leyendo montones de diarios digitales. Pero llegó algo tarde. Aunque yo tenía ordenador desde 1983, todavía tardé un poco en tener internet en casa. Una pena.


sábado, 4 de marzo de 2017

Cazadores de agravios

Existen uno seres a medio camino entre personas humanas y perros de caza. Se pasan el día olisqueando el aire hasta que localizan algo que pueda ser catalogado como ofensa agravio, insulto, etc, Y a continuación dan publicidad a su hallazgo. Si fueran medianamente inteligentes,se darían cuenta de que así añaden agravante al supuesto insulto. Pero como no lo son, lo que hacen es espolvorear la porquería para que llegue hasta el último rincón, para que todo el mundo se entere de lo empáticos que son, esperando que la humanidad entera les haga la ola.


Suelo ver un programa de televisión que emiten una vez al mes: RTVe responde, donde los espectadores envían críticas. preguntas o sugerencias. Lo veo porque a veces explican detalles técnicos interesantes, adelantan noticias de series y cosas así. Pero los cazadores de agravios se van apoderando poco a poco del espacio. Y, sin ser conscientes de lo ridículos que son, envían sus vídeos encantados de poder señalar con el dedo, a algo tan grande como la televisión pública y dejan a nuestros pies los cadáveres aún calientes  de redactores, gionistas, directores de programas. Me los imagino delante de la pantalla, esperando a que pongan su vídeo. Imagino  que hasta tendrán un orgasmo si aparecen en el programa de ese mes. En el último que vi entraron tres:

- una señora protestó airadamente porque en unos dibujo animados del canal Clan porque en un episodio aparecía un personaje tartamudo. La inquisidora prácticamente exigía que ese episodio no se hubiera emitido para no ofender al colectivo de niños tartajas.

- a continuación un fulano protestaba porque en las noticias aparecían demasiadas noticias de Madrid capital, en detrimento de noticias de ciudades y provincias periféricas. La respuesta hubiera debido dejarle abochornado: las noticias se seleccionan por su importancia o trascendencia, ocurran donde ocurran. No me imagino a Pedro Piqueras exigiéndole a su equipo de redacción un noticia de Cáceres, para equilibrar: Venga, algo, aunque sean las rebajas de ropa interior de Confecciones Manolito.

- El tercero fue un menda que empezó bien, declarándose fan del programa Aquí la Tierra, pero en seguida viró  a indugnado perruno porque opinaba que la provincia más bonita de España es Gerona y exigía que el programa incluyera más reportajes de esta provincia.  Este tuvo que sobrellevar la larga enumeración  de reportajes sobre Gerona que había emitido el programa, un docena por lo menos, lo juro, quedando como un tonto.

Los articulistas de periódicos tanbién suelen ser objeto de las iras de estos mentecatos. Y creo que el que se lleva la palma es Pérez Reverte,  apenas escribe algo ya le están  escribiendo lo quijotes que defienden al colectivo de negros oscuros, profesoras de macramé o cultivadores de capullos. El otro día contaba una anécdota que, si no es verdad, merecía serlo. Un padre que lleva al niño disfrazado de pirata a una fiesta a la guardería. Y una purista que le cierra el paso y le agua la fiesta al crío y le exige: fuera el parche del ojo y la espada de plástico. Puede ofender al colectivo de personas con discapacidad visualy todo el mundo sabe que no se puede entrar con armas en una guardería, no vayamos a tener una masacre. Cuando el padre protesta alegando que los piratas eran asesinos que  abordaban los barco armados hasta los dientes la pava contraataca afirmando que también habría piratas buenos ¿no?. Sí claro, repartiendo claveles abordaban los barcos y mientras la tripulación se decojonaba de risa, aprovechaban para requisar el cargamento que, ojo, donaban inmediatamente a la CruZ RojA, roja que quedaba la cubierta por los clavelazos, claro.

Y la RAE También sabe muy bien lo que es recibir un aluvión de cartas cada vez que saca una nueva edición de un diccionario, por incluir tal o cual definición. Creo que el último conflicto ha sido a cuenta de la palabra abertzale, que significa literalmente"patriota". Han protestado enérgicamente los partidos nacionalistas vascos y la Academia Vasca.

Para mear y no echar gota.

viernes, 24 de febrero de 2017

Si las cosas se ponen peor, siempre podemos exportar capullos

Magnífica Jane Goodall:

"El ser humano, como especie, va hacia atrás".



En esta España mía, está España nuestra lo que se da mejor no son las naranjas, ni los plátanos de Canarias, sino los capullos. Tenemos muchísimas variedades: los hay con resultado de muerte, y sin muerte, como la pesca en algunos ríos. A La primera variedad pertenecen los que corren un encierro en San Fermín con un resacón del calibre 45 mientras se graban con el móvil. Entre los de la segunda variedad podemos citar los que van a ver una película de Isabel Coixet protagonizada por Dani Rovira, los que compran un cd del hijo de la Pantoja, etc.... Esta segunda variedad tiene la ventaja de que como el capullo no muere, sólo queda un poco dañado. Así puede reincidir llegando a la excelencia por medio de la constancia.

Para que veáis que Koti se preocupa por vuestro bienestar vengo a informaros de la última variedad, esta vez aparecida fuera de nuestras fronteras.

 Consiste en tumbarse boca arriba flexionar las rodillas hasta casi llevarlas a la cara, en posición fetal y envolverse completamente en una tela fina. Una vez envueltos hay que permanecer inmóviles y en silencio durante 20 minutos. Cuando sales del capullo estás. literalmente, en paz con el universo, ,incluso en paz con Hacienda.

La eficacia de esta técnica está completamente demostrada y como prueba tenemos lo ocurrido hace sólo unos días en Barcelona.

Una horda de japoneses, de los que invaden periódicamente la ciudad, llegó al Ayuntamiento cuando estaban haciendo un tour por la ciudad.
Quedar un poco desconcertados al ver unos carteles y pidieron una explicación a su guía. Ella les aclaró que como la población de la ciudad está formada mayoritariamente por pakistaníes y filipinos los carteles estaban redactados en urdú y tagalo.

Sin que se registraran desmayos, infartos ni ataques de ningún tipo, los japoneses hicieron sus fotos y la horda volvió al autobús ordenadamente (como corresponde). Eso demuestra que los nipones habían pasado previamente por el capullo. Por eso no había nada que pudiera alterarlos.

Es el negocio del futuro:un terrenito y a cultivar capullos

De homo sapiens a gusanos en capullo Jane Goodall tiene razón: un gran salto atrás.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Nunca digas nunca jamás

Nunca pensé que diría esto pero ayer la ultraderechista francesa Marine Le Pen hizo algo que tiene mi aprobación.
De visita oficial en el Líbano, se negó a cubrirse la cabeza con un pañuelo para entrevistarse con el líder religioso del país. Ya había avisado de que no lo haría y ella pensó que con el aviso era suficiente y estaría dispensada  y la entrevista se celebraría igualmente pero al llegar se encontró con que no habían tenido en cuenta su aviso. Posiblemente, para presionarla, la obligaron a tomar una decisión en aquel momento y Marine se mantuvo firme en su intención.



Si hay obligaciones de protocolo los hay para todos. O todos moros, o todos cristianos, como nuestro dicho popular. Cuando Felipe y Letizia se casaron se avisó previamente a todos los invitados del protocolo en el vestuario y precisamente Rania de Jordania hizo caso omiso del protocolo con una falda larga. Y no porque no estuviera avisada, sino porque quiso imponer su capricho y voluntad.
Yo misma he agachado la cabeza en una ocasión si quería ver el interior de la mezquita mayor de Damasco tenía que cubrirme no con un pañuelo, sino con un velo negro de pies a cabeza y lo hice por amor al arte solamente (léase de forma absolutamente literal). Pero nunca  pero nunca lo haría por otro motivo y mucho menos para escenificar mi sumisión a un hombre por mucha autoridad o poder que tenga.


Prometo que bajo esa silueta oscura soy yo,

Así que rectifico, y obligo a la bruja que llevo dentro a ponerpunto en boca, hasta esa señora es capaz de tomar decisiones correctas, desde mi punto de vista

martes, 21 de febrero de 2017

El Tenorio en tiempos de Twitter

Es un  tema recurrente  que si los niños sólo miran pantallas de móviles, tablets etc... Esta mañana, leyendo peródicos me vino a la memoria una experiencia de mis tiempos como profesora de instituto, que traigo aquí para  conocer vuestro parecer. Yo opino que lo adultos son los culpables de todo esto.

Si a un niño le das siempre bazofia, acabará gustándole o acostumbrándose.


A mí me encanta El Tenorio, y comprendo que siga siendo un referente del teatro español. Los más grandes actores le han dejado su impronta. Oir la profunda y maravillosa voz de Fernando Guillén recitando esos versos hace  que mi interior se derrita como  un helado bajo el sol de agosto. Quizás sea porque desciendo de un autor de dramas románticos, Eusebio Asquerino. Ahora casi nadie lo recuerda, pero en su época disfrutó del suficiente reconocimiento como para que Esquivel lo incluyera en un cuadro que retrata a los poetas románticos, cuadro que está en el Prado. En fin, sea porqué crecí viendo la obra en la televisión cada día de difuntos de mi infancia, por  mandato de mi ADN o porque me gusta el teatro en verso, aquí estoy.

Lo que ocurrió en el instituto fue que hice una apuesta con el profesor de Lengua y Literatura:
pondría en una clase de 2º de ESO la grabación de un  representación del Tenorio. ¡Teatro en verso y en blanco y negro!, dijo mi compañero, estoy seguro de que no aguantarán ni 10 minutos. Aguantaron, por supuesto. Les encantó la chulería del Don Juan, la apuesta con Don Luis Mejía, el desafío a los muertos, todo. Y al final de la clase tuve que prometerles que en la siguiente clase seguiríamos hasta el final. Sólo fue necesario lo normal, ponerles en el contexto con unas breves explicaciones y explicarles algunas palabras


Hubo un inesperado efecto secundario:  durante unos días se oyó en el patio bellaco, malandrines, rufián, pero nadie protestó y todo pasó. Mi compañero aceptó mi victoria y yo demostré que a los niños no hay que tratarlos como a retrasados.

Espero vuestras opiniones.













sábado, 18 de febrero de 2017

Addenda a "la enfermedad no es una guerra", de Moli

Hace unos días, un un precioso post de Moli me ensanchó el corazón, porque por fin alguien tenía el acierto de opinar sobre un tema en el mismo sentido en el que yo pienso y lo expuso valientemente, sabiendo que recibiría muchos comentarios contrarios.   Desde ese momento, es tema me salta a la cara por todas partes, hasta el punto de que ya no resisto más y voy a escribir mi propia versión.

Me siento menospreciada cada vez que oigo o leo cómo se usa, para referirse a la enfermedad ese lenguaje pseudomilitar o bélico ( se entenderá mejor si leéis el post de Moli), porque yo no soy menos luchadora o más cobarde que aquel que está sano, simplemente, he tenido menos suerte y no soy en modo alguno responsable de mi estado. Hay cosas que se pueden superar y otras que no.  Y no se le puede ni insinuar  a quien ha dedicado enormes cantidades de tiempo, esfuerzo y dinero, a quien ha derramado muchas lágrimas por el dolor físico que no tiene derecho a rendirse o que no ha sido suficientemente valiente. ¡A la mierda!, como diría Fernando Fernán Gómez en su momento.

Estoy de acuerdo en que un tío con los dos pulmones trasplantados que corre carreras de un montón de kilómetros (según noticia del Telediario), tiene bastantes cualidades, pero yo también las tengo, aunque no haya sido capaz de recuperar el montón de capacidades que perdí hace 5 años. Y si me quedan muchas cosas por recuperar no es porque sea blandita, sino precisamente porque quizás tenía muchas capacidades, tantas que la lista de cosas a recobrar es muy larga. De hecho, he alcanzado mucho más de lo que se esperaba de mí. La neuróloga que me atendió se quedó boquibierta cuando me vio caminando con un bastón y comprobó que recordaba su nombre de pila y también el de su marido.

A mí también me gustaría tener un estómago completamente plano, pero estoy confinada en una butaca, así que me conformo con estar sana (tendríais que ver mis análisis, más de uno me los envidiaría). Tengo motivos para estar triste y no me apetece participar en esos happenings dedicados al Día de Tal o Cual cosa, a soltar globitos de colores, porque soy una persona madura y las fiestecillas infantiloides dejaron de divertirme hace décadas,

Este fin de semana el suplemento dminical XLS saca en portada a Pau Donés. Chico, siento que estés enfermo, pero esa actitud chulesca no aporta nada y soluciona menos aún. Así que te respondo de la misma forma: ¿Que pasa? Y te digo más. Creo que tú no tienes la culpa, sino los medios de comunicación que se empeñan en hablar de vosotros como si poseyérais una superioridad moral que no veo por ninguna parte. No les hagas el juego, por favor.