jueves, 23 de marzo de 2017

Otra vez los bufones

Hace pocos días leí un artículo con consejos para blogs y uno de ellos decía que se puede, de vez en cuando, reciclar entradas antiguas, pues hay temas que no dejan de estar de actualidad. El recuerdo de esas palabras me vino a la cabeza anoche, viendo la televisión. Busqué algo que había escrito en febrero de 2006 y la verdad es que parecía escrito para ayer por la tarde. Con vuestro permiso, saco a mis antiguas palabras a tomar el sol de la primavera recién estrenada. Como en las restauraciones arquitectónicas correctamente planteadas, intentaré que se diferencie contundentemente lo antiguo  de lo nuevo, usando letra cursiva para lo antiguo y normal para lo nuevo.

Los bufones de Felipe IV

A todos, en algún momento mientras contemplábamos los cuadros de Velázquez, se nos ha venido a la cabeza un sentimiento de indignación contra esas personas que tenían a enanos, deformes y retrasados mentales para que les divirtieran. Todos hemos considerado la gran suerte que hemos tenido al nacer en esta época, después de unas revoluciones que han debilitado a esas clases sociales hasta el punto de imposibilitarles ejercer su genética maldad.





Apartemos los ojos de esas inimitables pinturas y volvamos a mirar a nuestro alrededor, y veremos cuan equivocados estamos. La crueldad que supone la utilización de los defectos o las particularidades físicas para divertirse no ha desaparecido nunca y ha propiciado durante muchas década espectáculos tan deplorables como el de “El bombero torero”, disfrutados especialmente por el pueblo llano. Vamos, que en cuanto han tenido a mano un enano del que reírse, han aprovechado la ocasión. Hasta el tonto del pueblo. Así, vemos que la crueldad y la insensibilidad ante la desgracia ajena no es patrimonio de una clase social o de un nivel económico determinado.

Ahora volvemos a tener para nuestra distracción todo un repertorio de pobres desgraciados cuyas miserias mostramos, con las posibilidades de los actuales medios de comunicación. Los fotógrafos intentan con empeño (y frecuentemente violando las leyes) obtener fotos de Fulanita mientras está en sus horas más bajas, ingresada en una clínica de desintoxicación o psiquiátrica. La masa que las contempla se consuela por este medio de su triste vida pensando, con cierta satisfacción, que “los ricos también lloran” (título de una telenovela de hace un montón de años). Los periodistas, en previsión de que el chollo se acabe demasiado pronto, buscan otros personajes tangenciales a esa historia para prolongarla todo el tiempo que sea rentable. Si hay que enviar a un periodista a Houston para que nos retransmita la supuesta agonía de Rocío Jurado, aunque la familia desmienta que se esté muriendo, se envía. ¡Faltaría más! ¡Será por dinero…! Convendrán ustedes conmigo en que el asunto lo merece. Y además el tío, micrófono en mano, se muestra tan orondo y satisfecho que da la impresión de que está dando la exclusiva de la noticia más trascendente de este siglo.

Vuelta al plató de televisión, cambiamos de tema. Una batería de “periodistas” se enfrenta a una chica que tiene el increíble curriculum de haber intervenido con tres frases en un episodio de una serie española, haber cenado “a escondidas” con un futbolista conocido, y poco más. Y el diálogo que se produce podría ser de la siguiente manera:

– Periodista (con cara inocente): Y ¿por qué no te has hecho un reportaje de fotos en la playa, como Ana Obregón o Norma Duval?

– Famosilla: Es que… a mí no me gusta la playa porque el sol me sienta mal. En las vacaciones prefiero hacer montañismo.

– P: ¡Mentira! ¡Lo que pasa es que en el año 2000 te hiciste una operación de estética que salió mal y desde entonces tienes una tercera teta encima del ombligo!

A la famosilla empieza a temblarle la barbilla, a punto de llorar, y protesta debilmente.

– P (lanzándose hacia delante, a punto de comerse a la famosilla): ¡Y la operación salió mal porque el doctor Perengano estaba con una borrachera tremenda cuando te operó! ¡Aquí están las pruebas! (y enarbola una foto de la tercera teta, que 

muestra a las cámaras).

La famosilla ya llora abiertamente, el público del estudio aúlla como la multitud en el circo romano. Si se puede, se enfoca al rostro de la madre de la famosilla, que está entre el público, para que se vea cómo le afecta la cosa.

– F (intentando defenderse): ¡Esa foto no es mía!

– P: ¡Sí que es tuya! ¡Nos la ha dado una enfermera que estuvo en esa operación!

La multitud aplaude, abuchea, ruge…, lo que le pide el cuerpo.

Entonces se ve una figura en contraluz que, con la voz deformada electrónicamente, asegura ser la susodicha enfermera, y certifica que ella lo vio todo. Para justificarse, dice que por qué va a mentir, que qué gana ella con esto (exactamente 5.000 euros; si hubiera hablado con la cara descubierta, 7.000 euros, pero esto no lo dice nadie). A la pregunta de por qué ha callado durante seis años, la enfermera comenta que ha sido por miedo. Al fin y al cabo, el doctor Perengano es el cuñado del torero Menganito de Segovia, y ya se sabe que esta gente tiene mucho poder. Ella ha temido por su vida y ha llevado una tremenda lucha interior, hasta que su sentido de la responsabilidad y su ética la han impulsado a dejar todo al descubierto. El periodista casi llega a proponer a la enfermera para el Nobel de la Paz, para agradecer su inestimable aportación a la sociedad, y remata con la consabida frase de que todos tenemos derecho a saber.

Ya tienen dos programas más asegurados, uno con el médico y otro con el cuñado torero. Y luego ya se verá. Puede que mientras tanto surja algún antiguo novio de la chica.

Ustedes aducirán que no les da tanta pena de estos personajes, desde el punto y hora que ellos van encantados a estos programas, y además cobran un dinero. Es verdad, pero esa no es la cuestión que yo planteo, sino cómo disfruta el público viendo como un cantante reconoce entre sollozos que de pequeño maltrataba a su madre, oyendo a una presentadora de televisión relatar los morbosos detalles de la gravísima enfermedad que padece, o comparando con fotos quién está más deteriorada, la actriz Sutana cuando le dio el coma etílico, o la marquesa Fulana, cuando la atropelló sin querer su hija 
con el todoterreno (aunque en realidad no fue sin querer, se sugiere sibilinamente; ya se sabe que la hija estaba resentida con la madre porque le había birlado un novio).

Si esa maruja de aspecto inofensivo y ese viejecito de la residencia de ancianos que asisten a la grabación del programa hubieran sido en la corte de Felipe IV los duques de Tal, ¿de qué hubieran sido capaces por distraerse de su aburrida vida?

Volvamos a la actualidad.  Si hay un programa acostumbrado a nutrirse de miserias es Sálvame, aunque su engreído presentador lo llama telerrealidad. En pocos días este programa ha acumulado: una entrevista a Andrés Caparrós para que contara cómo fue adicto a las drogas, una broma a una colaboradora diciéndole ante las cámaras que tenía piojos en la cabeza. Y cuando a los abyectos guionistas no se les ocurre nada, echan a pelear a uno colaboradores con otros, como si fuera una pelea de perros, sin parar hasta que se pueda mostrar a las cámaras, caras descompuestas y abundante llanto en primer plano. Voy a ayudarlos con unas sugerencias ¿qué tal rescatar torturas medievales, ordalías por fuego, ajusticiamientos públicos? La próxima edición de Gran Hermano la pueden ambientar en una leprosería..... Que envíen un corresponsal a Irán o a China y tendrán abundante material  en vídeo de bonitas lapidaciones y ejecuciones. De nada.

Por eso, cuando el otro día vi en una promo de Got Talent a un esperpéntico personaje, supe con toda seguridad que ese pobre desgraciado ganaría la final, aunque hoy se sabe que fueron los  miembros de Forocoches los que hicieron trampas a lo bestia para votar masiva e ilegalmente al último en incorporarse a la nómina de bufones. Como ya no tenemos a un Velazquez que lo retrate os dejo una foto del desgraciado. Por cierto esos mismos individuos también trolearon la elección del representante en Eurovisión , aupando a un ser ¿humano? que responde por el nombre de Jhon Cobra.

En Google Imágenes podéis encontrar fotos  Raquel Mosquera internada en un psiquiátrico, Belén Ordoñez en silla de ruedas y ya muy grave y abundantes esperpentos  que una vez sirvieron como motivo de risa como Conchita Wurst, Chikilicuatre, El Po zí........


































martes, 7 de marzo de 2017

Mi padre

Mi padre hubiera cumplido el domingo 85 años.

Los que me conocéis personalmente podéis estar seguros de que cualquier cualidad que creáis ver en mi, la he heredado de él. Era trabajador, responsable, prudente, considerado, responsable, austero. Creo que nunca hizo nada que alguna vez pudiera quitarle el sueño.

En muchas cosas, parecía de otra época. Escribía siempre con estilográfica, con una letra muy pequeña y pulcra. Para quien no estuviera habituado, su escritura recordaba a los caracteres chinos. Aunque fuera una nota sin importancia lo hacía siempre en líneas rigurosamente rectas y subrayaba con rotulador rojo ¡y una regla! las los puntos importantes. Anotaba todo cuanto gastaba, hasta las pequeñas cantidades. Después sumaba los gastos del mes y,finalmente, los del año. Jamás se salía de un presupuesto marcado, y no lo hacía por ser avaricioso, sino por vivir con orden, sin estirar nunca el brazo más allá de lo que daba la manga.

En el garaje donde guardaba el coche se asombraban por que la mañana del 1 de enero, cuando todo el mundo aún dormía, se presentaba para pagar el recibo del mes, Frecuentemente tenían que decirle que los recibos ni siquiera estaban hechos todavía. Jamás nadie tuvo que recordarle que pagara algo, se adelantaba él

Vestía siempre con corbata y chaqueta, y no por darse importancia o presumir, sino por genuino respeto a los demás Sólo en sus últimos años conseguimos que se relajara un poco en eso del vestir, y cuando iba a la sierra de excursión consentía en ponerse alguna prenda cómoda y abrigada para conducir, como un husky, que fue la única prenda algo sport que yo le he conocido. El otro día, viendo una película, pensé  que parecía un terrateniente inglés, con sus chalecos y corbatas de punto.  Hubiera encajado a las mil maravillas en un pueblecito como los que aparecen en las novelas de Agatha Christie. Por contra, tenía un nulo sentido para combinar colores, y frecuentemente aparecía  donde yo estuviera para preguntarme qué calcetines o qué corbata debía ponerse.

Jamás en su vida pisaba una tienda y había que traerle la ropa para que se la probara en casa.  En eso y algunas otras cosas era un poco comodón. Pero no era perezoso. Se levantaba muy temprano, aunque no fuera un día laborable. Y como lo que más le gustaba en el mundo era conducir, sólo había que insinuarle que necesitabas ir a alguna parte. Dejaba lo que estuviera haciendo, se levantaba  de la butaca con diligencia y a los pocos minutos tenías el coche en la puerta, con chofer incluído. Aunque era muy prudente, le gustaba correr con el coche. Pero jamás tuvo un incidente en la carretera o una multa de tráfico.

Para él un viaje no tenía sentido si no era para hacer kilómetros. Se recorrió hasta el último rincón de España, sabía de la existencia y el estado de todas las carreteras, hasta las menos importantes, y renovaba regularmente sus mapas de carreteras, para que estuvieran perfectamente actualizados.  Planeaba los viajes con una meticulosidad que rayaba en la obsesión. Sabía dónde iba a desayunar, almorzar y cenar cada día y a qué hora pasaría por cada pueblo. Antes de partir sabía perfectamente cuántos kilómetros iba a hacer cada día Y lo mismo que hacía para él, lo hacía para los demás. Si le pedías que te organizara un trayecto, podías seguir sus instrucciones con los ojos cerrados que era imposible que algo saliera mal.

Hace casi 10 años que murió pero aún está intacto su enorme buró, con los cajones llenos de mapas de carretera, folleto de hoteles, etc... No somos capaces de tirarlos o romperlos porque nos parece una especie de sacrilegio.

Le gustaban las rutinas, los crucigramas, los documentales de historia, el arte, los museos, leer biografías de personajes históricos. En los mismos cajones que los mapas de carretera se guarda algo que hizo por pura distracción: una colección de árboles genealógicos  de todas las monarquías que alguna vez han sido en el mundo, escritos, como dije antes, con pluma y esa letra suya tan rara pero que para mí es tan clara como el agua, en hojas de papel ya amarillento.


Hubiera disfrutado muchísimo con internet, visitando webs de museos, buscando información de los temas que le interesaban, leyendo montones de diarios digitales. Pero llegó algo tarde. Aunque yo tenía ordenador desde 1983, todavía tardé un poco en tener internet en casa. Una pena.


sábado, 4 de marzo de 2017

Cazadores de agravios

Existen uno seres a medio camino entre personas humanas y perros de caza. Se pasan el día olisqueando el aire hasta que localizan algo que pueda ser catalogado como ofensa agravio, insulto, etc, Y a continuación dan publicidad a su hallazgo. Si fueran medianamente inteligentes,se darían cuenta de que así añaden agravante al supuesto insulto. Pero como no lo son, lo que hacen es espolvorear la porquería para que llegue hasta el último rincón, para que todo el mundo se entere de lo empáticos que son, esperando que la humanidad entera les haga la ola.


Suelo ver un programa de televisión que emiten una vez al mes: RTVe responde, donde los espectadores envían críticas. preguntas o sugerencias. Lo veo porque a veces explican detalles técnicos interesantes, adelantan noticias de series y cosas así. Pero los cazadores de agravios se van apoderando poco a poco del espacio. Y, sin ser conscientes de lo ridículos que son, envían sus vídeos encantados de poder señalar con el dedo, a algo tan grande como la televisión pública y dejan a nuestros pies los cadáveres aún calientes  de redactores, gionistas, directores de programas. Me los imagino delante de la pantalla, esperando a que pongan su vídeo. Imagino  que hasta tendrán un orgasmo si aparecen en el programa de ese mes. En el último que vi entraron tres:

- una señora protestó airadamente porque en unos dibujo animados del canal Clan porque en un episodio aparecía un personaje tartamudo. La inquisidora prácticamente exigía que ese episodio no se hubiera emitido para no ofender al colectivo de niños tartajas.

- a continuación un fulano protestaba porque en las noticias aparecían demasiadas noticias de Madrid capital, en detrimento de noticias de ciudades y provincias periféricas. La respuesta hubiera debido dejarle abochornado: las noticias se seleccionan por su importancia o trascendencia, ocurran donde ocurran. No me imagino a Pedro Piqueras exigiéndole a su equipo de redacción un noticia de Cáceres, para equilibrar: Venga, algo, aunque sean las rebajas de ropa interior de Confecciones Manolito.

- El tercero fue un menda que empezó bien, declarándose fan del programa Aquí la Tierra, pero en seguida viró  a indugnado perruno porque opinaba que la provincia más bonita de España es Gerona y exigía que el programa incluyera más reportajes de esta provincia.  Este tuvo que sobrellevar la larga enumeración  de reportajes sobre Gerona que había emitido el programa, un docena por lo menos, lo juro, quedando como un tonto.

Los articulistas de periódicos tanbién suelen ser objeto de las iras de estos mentecatos. Y creo que el que se lleva la palma es Pérez Reverte,  apenas escribe algo ya le están  escribiendo lo quijotes que defienden al colectivo de negros oscuros, profesoras de macramé o cultivadores de capullos. El otro día contaba una anécdota que, si no es verdad, merecía serlo. Un padre que lleva al niño disfrazado de pirata a una fiesta a la guardería. Y una purista que le cierra el paso y le agua la fiesta al crío y le exige: fuera el parche del ojo y la espada de plástico. Puede ofender al colectivo de personas con discapacidad visualy todo el mundo sabe que no se puede entrar con armas en una guardería, no vayamos a tener una masacre. Cuando el padre protesta alegando que los piratas eran asesinos que  abordaban los barco armados hasta los dientes la pava contraataca afirmando que también habría piratas buenos ¿no?. Sí claro, repartiendo claveles abordaban los barcos y mientras la tripulación se decojonaba de risa, aprovechaban para requisar el cargamento que, ojo, donaban inmediatamente a la CruZ RojA, roja que quedaba la cubierta por los clavelazos, claro.

Y la RAE También sabe muy bien lo que es recibir un aluvión de cartas cada vez que saca una nueva edición de un diccionario, por incluir tal o cual definición. Creo que el último conflicto ha sido a cuenta de la palabra abertzale, que significa literalmente"patriota". Han protestado enérgicamente los partidos nacionalistas vascos y la Academia Vasca.

Para mear y no echar gota.